Por qué @$:!&%# entrenamos con Clubbells, Kettlebells y cosas raras?
- KLAN

- 5 ene
- 3 Min. de lectura
Si alguna vez has entrado a un gimnasio tradicional, probablemente has visto lo mismo: filas de máquinas, rutinas divididas por músculos y personas entrenando cada parte del cuerpo por separado. Nada de eso está “mal”. El problema es que ese tipo de entrenamiento rara vez refleja cómo el cuerpo humano fue diseñado para moverse.
En Klan partimos de una idea muy simple: el cuerpo no fue creado para aislar músculos, sino para resolver movimiento. Y por eso elegimos entrenar con herramientas ancestrales como la kettlebell, el clubbell, el Bulgarian Bag y el propio peso corporal.
El cuerpo se mueve en patrones, no en músculos
En la vida diaria no empujamos, jalamos o cargamos objetos sentados y con la espalda apoyada. Caminamos, giramos, cargamos cosas de forma asimétrica, reaccionamos, nos agachamos y nos levantamos. Todo eso ocurre en patrones complejos que requieren coordinación, estabilidad y control.
Las máquinas, al guiar el movimiento, eliminan gran parte de esa demanda. Son útiles en ciertos contextos, pero cuando se convierten en la base del entrenamiento, el cuerpo se vuelve fuerte solo dentro de un entorno muy controlado.
Las herramientas ancestrales hacen lo contrario: le piden al cuerpo que se haga responsable del movimiento.
Kettlebells y mancuernas: la diferencia no es el peso, es el estímulo
Una mancuerna y una kettlebell pueden pesar exactamente lo mismo, pero el cuerpo no las percibe igual.
La mancuerna tiene su centro de masa alineado con la mano. Es estable, predecible y fácil de controlar. La kettlebell, en cambio, tiene el peso desplazado. Eso obliga al cuerpo a estabilizar, coordinar y activar musculatura profunda en cada repetición.
Cuando entrenas con kettlebells:
El core trabaja de manera constante
El agarre se vuelve más fuerte
Las articulaciones aprenden a estabilizar
El sistema nervioso participa más activamente
No solo estás levantando peso. Estás aprendiendo a manejar fuerza.
Clubbells y Bulgarian Bags: fuerza que se mueve contigo
Estas herramientas introducen algo que casi ningún gimnasio tradicional entrena bien: la rotación y la carga dinámica.
El clubbell y el Bulgarian Bag obligan al cuerpo a adaptarse a cargas que cambian de dirección, que generan inercia y que demandan control constante. Esto fortalece hombros, columna y caderas de una forma mucho más completa y, sobre todo, más transferible.
No es casualidad que este tipo de herramientas se hayan usado históricamente para preparar cuerpos fuertes y resistentes. No buscan solo estética, buscan capacidad.
El peso corporal: la base que casi todos saltan
Antes de cargar objetos externos, el cuerpo debería ser capaz de controlarse a sí mismo. El trabajo con peso corporal no es un castigo ni un “relleno”, es la base para desarrollar:
Control motor
Estabilidad
Conciencia corporal
Fuerza relativa
En Klan usamos el peso corporal como una herramienta de aprendizaje. Si no puedes controlar tu cuerpo, ningún aparato te va a enseñar a hacerlo.
¿Qué cambia en tu cuerpo cuando entrenas así?
Con el tiempo, entrenar con herramientas ancestrales genera cambios claros:
Te mueves mejor
Tienes menos molestias articulares
Eres más estable y coordinado
Tu fuerza se siente útil, no solo visible
El cuerpo deja de ser frágil y se vuelve resiliente. No solo entrenas músculos, entrenas tu sistema nervioso, tu respiración y tu capacidad de adaptarte.
Klan vs gimnasio tradicional: dos enfoques distintos
Una persona que entrena en un gimnasio tradicional suele buscar estética, comodidad y rutinas claras. Eso puede funcionar para ciertos objetivos, pero muchas veces no se traduce en un cuerpo verdaderamente funcional.
La persona que entrena en Klan busca algo distinto: entender su cuerpo, moverse mejor y construir fuerza que dure. No depende de máquinas, no entrena de forma automática y no persigue solo cansancio. Persigue calidad.
La diferencia no está en quién “entrena más duro”, sino en quién entrena de forma más inteligente.
Seguridad, inteligencia y largo plazo
Entrenar bien no significa evitar el esfuerzo. Significa progresar con intención, buena técnica y un coach que entienda el proceso. Bien programado, el entrenamiento con herramientas ancestrales no solo es seguro, es una de las formas más inteligentes de entrenar a largo plazo.
El objetivo no es verte fuerte por un rato.
Es ser fuerte durante muchos años.
Klan no es un gimnasio más
En Klan no usamos estas herramientas por nostalgia ni por moda. Las usamos porque funcionan, porque respetan al cuerpo humano y porque crean personas más capaces dentro y fuera del entrenamiento.
Entrenar aquí no es solo mover peso.
Es aprender a moverte en el mundo real.





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